La después aparecería la gramática de César Oudin, Grammaire

La imagen del mundo
hispánico en Polonia: hispanismo, relaciones

hispanopolacas y su
reflejo en la enseñanza del español a través de

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los manuales de ELE.

 

 

Las primeras
publicaciones de manuales, gramáticas y diccionarios para la didáctica del
español datan del siglo XVI, en concreto en las últimas postrimerías de siglo
cuando se publicó en París la primera gramática para la enseñanza del español,
la Parfaicte méthode pour entendre,
escrire et parler la langue espagnole atribuida a Charpentier de 1596. Un
año después aparecería la gramática de César Oudin, Grammaire et observations de la langue espagnolle, recueillies et mises
en François by Cesar Oudin Secretaire Intèrprete du Roy ez langues
Germanique,  Italienne et Espagnole que
consiguió según Nevado Fuentes1
una gran repercusión tanto en Francia como Europa sirviendo de modelo a obras
posteriores.

Italia fue
junto con Francia el otro país pionero en cuanto a la publicación de las
primeras gramáticas. El primer trabajo dedicado exclusivamente a la enseñanza
de español a italófonos fue el Il
paragone della lingua toscana et castigliana de Giovanni Mario Alessandri
d’Urbino, publicado en Nápoles en 1560. En 1535 Valdés había escrito su Diálogo de la lengua, que podría
concebirse como un conjunto de normas útiles para los extranjeros que querían
aprender español, pero según Sánchez2
no como manual de lengua aunque Calvi3
sí lo considera el  primer manual específicamente dirigido a  italófonos deseosos de expresarse en lengua
castellana como quería la moda cortesana de la época. 

 

Los primeros
contactos del pueblo polaco con la lengua castellana tendrían su origen en la
Edad Media pues se tiene constancia de las peregrinaciones polacas a Compostela4.
En tiempos de Carlos I de España, V de Alemania, comenzaron las relaciones diplomáticas
entre ambos países, el conde Andrezj Tenczynski  acompañó a Carlos I en su primer viaje a
España, Stanis?aw ?aski visitó España en sus viajes europeos, Eryk Lassota
sirvió al ejército español de Felipe II y dejó constancia de ello en el diario
que escribió sobre su estancia en España. Se conoce también otro diario de
viajes de carácter literario de un humanista polaco anónimo de a finales del
siglo XVI en el que se menciona España entre otros países. Durante el siglo XVI
las relaciones entre las cortes española y polaca tomaron carácter regular,
pues los reyes polacos enviaban sus embajadores a España con el fin de recobrar
las llamadas sumas napolitanas. En 1518 viajó a Madrid el humanista polaco Jan
Dantyszsek, que describió sus impresiones sobre España en cartas enviadas al
Rey y a un alto dignatario de la corte polaca. A esta visita le sigue la de
otros diplomáticos polacos entre la que destaca la realizada por Piotr Wolski entre
1571 y 1573 que enriqueció los fondos de libros raros de la Universidad
Jaguelónica de Cracovia con una colección de más de 1.000 volúmenes de libros
traídos de España5.
Intelectuales españoles también visitaron Polonia durante aquellos años como el
escritor y consejero jurídico de Segismundo I Ruiz Moros y García Quadros de
Sevilla. En aquella época la moda española reinaba en Europa y lo mismo ocurría
con la lengua castellana.

Durante el
siglo XVII numerosos viajeros y diplomáticos visitarían España y el dominio del
español de algunos de ellos favorecen las traducciones directamente de este
idioma, como es el caso de Krzysztof Warszewicki de Andrzej Brzechwa que
traducen respectivamente del latín un tratado de Furiol Ceriol (El consejo y consejeros del príncipe,
1595) y algunas obras de San Juan de la Cruz (Opera Mystica, 1639). El siglo XVIII en cambio fue un siglo de
retroceso hasta que se traduce por primera vez Don Quijote al polaco a través
de una versión francesa en 1786. Makowiecka6
destaca la importancia de Francia como enlace entre la cultura española y la
polaca, siendo la versión de Podolski de Don Quijote realizada a través de la
francesa de Filleau de St. Martin a la que seguirían otras durante los siglos
XIX y XX cuando se hizo la primera traducción del castellano en 1955.

Las primeras
impresiones escritas por polacos sobre América Latina datan del siglo XVI,
aunque estos diarios y relatos tuvieron muy poca difusión. Se tiene constancia
de la presencia de algunos militares así como de la visita del poeta T.K.
W?gierski  que realizó un viaje a
Martinica. Durante el siglo XVIII Polonia empatizaba con los países latinos
debido a la analogía  entre el
sufrimiento del pueblo polaco y del pueblo indio destruidos por los invasores.
Destaca de esta época la traducción al polaco de la obra de Marmontel Los incas en tres ocasiones, en 1781,
1794 y 1801. La pérdida de la independencia de Polonia durante todo el siglo
XIX hizo que se perdieran también los contactos políticos con los estados
latinoamericanos, lo cual imposibilitaba la llegada de información sobre los
mismos salvo las informaciones aportadas por los combatientes polacos en Haití,
aquellos que lucharon en México y algunos viajeros como Domeyko cuyos escritos
fueron más conocidos en Francia y Alemania que en Polonia. A finales de siglo
aumentaron las informaciones sobre Latinoamérica, sobre todo aquellas
relacionadas con las guerras, golpes de Estado y cambios de gobierno.

Tras la
Independencia polaca de 1918 estas relaciones se hicieron notables, pues
problemas económicos  de Polonia
provocaron la emigración de pequeños grupos hacia Brasil, Argentina, México,
Cuba, Costa Rica, Colombia, Uruguay y Bolivia. De esta época es la publicación
de un manual breve para el aprendizaje de español editado por la Sociedad de
Emigración Polaca y cuya autoría corresponde a Tomász Oxinski, cónsul honorario
desde los años 1923 hasta 1934 de Perú en Polonia, del que también conocemos
que publicó gracias a Dembicz7
una obra titulada Perú. En 1937
Polonia mantenía relaciones con 20 países latinoamericanos. A partir de 1960 se
produjo un acercamiento político y económico entre la Polonia y Cuba
socialistas manteniéndose hasta finales de los ochenta que influyó notablemente
en el crecimiento de intereses populares e intelectuales por Latinoamérica
ofreciendo también posibilidades de formación.

 

Sabik8
(1982: 198) señala que la enseñanza del castellano en Polonia se inicia gracias
a los jesuitas. En  la Academia de Wilno
un padre español, Antonio Arias, organizó a finales del siglo XVI una facultad
de Teología en la que otro jesuita español, García Alabiano enseñó durante 22
años. A finales del siglo XIX enseñaba en ?ód? (Wuz) Tadeusz Por?bowicz,
traductor y conocedor de la lengua y literatura españolas, aunque no fue hasta
1918 cuando comenzó a impartirse el primer curso de español de la mano del
profesor Amadeo de Pons en la Universidad de Varsovia.

Murcia
Soriano (2006) considera que hablar de la enseñanza de español en Polonia
supone remontarse a los años setenta del siglo pasado. Es cierto que estos años
fueron importantes para la enseñanza del español y el hispanismo en Polonia
gracias a la creación de la primera Cátedra de Estudios Ibéricos en el país en
la Universidad de Varsovia en 1972 (aunque Makowiecka señala que fue en 1971) a
la que seguiría años más tarde la creación de una Sección Española del
Instituto de Lenguas y Literaturas Romances de la Universidad Jaguelónica de
Cracovia. En 1975 se comienza a retransmitir un programa  para la enseñanza de español en la Radio
Polaca.

El último
cuarto del siglo XX fue fundamental para la instauración y el impulso de la
enseñanza del español en Polonia y el establecimiento y fortalecimiento de los
lazos entre las diferentes naciones del mundo hispano.

?epkowski  (/Wepkovski/) (1980) afirma que el idioma
castellano tan solo fue objeto de interés durante los años 60 y 70, siendo
considerado innecesario y marginal hasta aquellos años en los que también
fueron traducidos casi 100 volúmenes de prosa iberoamericana y los encuentros
con escritores y críticos latinoamericanos eran frecuentes. La información
sobre América Latina aumentó también en los manuales de enseñanza, sobre todo
las referentes a las civilizaciones precolombinas, las guerras de
independencia, Juárez y la Revolución Cubana.

 

De esta época
es J?zyk hiszpa?ski dla lektoratów (1970)
del profesor Oskar Perlin que ha sido durante mucho tiempo uno de los manuales
de referencia para el estudio de español en Polonia. Para nuestro análisis
hemos escogido la edición de 1971 que se ha seguido editando hasta hoy en día,
aunque nos consta según el prólogo del libro que se había publicado en tres
partes durante los años 1966 y 1967 y que esta sería por tanto una primera
edición reunida de las mismas. Oskar Perlin fue un destacado profesor del
Departamento de Estudios Ibéricos de la Universidad de Varsovia desde los años
sesenta, y la creación de este manual en principio estaría destinada a los
alumnos que cursaban español en la universidad. Alina Zarska (Sarska) y Krystyna Niklewiczówna fueron las redactoras del
manual, está última, también era profesora del Departamento y había publicado
en 1966 junto a Halina Pop?awska el manual A
través del mundo hispánico: lecturas españolas cuyo primer tomo estaba
dedicado a España y el segundo a Latinoamérica. 
En 1971 la misma autora publicó ¿Habla
usted español?, que junto a los dos manuales de Perlin y al de Sabik (1985)
se convertirían en los manuales de español más utilizados durante el siglo XX
en Polonia.

 

Cuando se comenzó a impartir español en la Universidad de Varsovia se
había comenzado a emplear Vida y diálogos
de España  que resultaba demasiado pobre
y audiovisual. Ante esta necesidad los profesores del departamento elaboraron
materiales para complementar su contenido y adecuarse a las exigencias del
alumnado polaco. Sabik (1980: 350-1)
describe además que durante el segundo curso de carrera los alumnos leían
artículos de prensa española y se empleaban cintas magnetofónicas de la serie
“Civilización hispana” y “Folklore español”. Asimismo detalla que los
estudiantes estudiaban arte hispánico y español de América pero no precisa
información sobre los materiales empleados.

 

Voy a citar algunos ejemplos de mi investigación del manual de
Perlin. La España rural queda reflejada en
el mismo (1971) en algunos aspectos, hecho que podría ser lógico debido al
contexto y la época en la que fue realizado este
manual, entre sus páginas apreciamos la imagen de un labriego andaluz. Aunque
por otra parte, se hacen alusiones a las relaciones comerciales hispanopolacas:
“voy a Madrid para firmar, como representante de nuestro Ministerio de Comercio
Exterior, un contrato sobre la compra de naranjas” (Perlin 1971: 229).

En cuanto a la gastronomía, en un diálogo desarrollado en  (1971: 240) 
un restaurante en Madrid el interlocutor advierte a la chica polaca
sobre las diferencias que existen entre las cantidades en el comer en España y
en Polonia:

… Tengo que advertirle que las comidas en España son distintas a
las de Polonia. El desayuno por ejemplo no es tan copioso como en nuestro país
y consiste en café o chocolate con panecillos y mantequilla. El almuerzo o
comida comprende varios platos: sopa, carne, huevos, pescado… …. 

 

En cuanto a la moda, parece que en España existiera la forma de
vestir pícara, que causa una cierta incomodidad en el marido. El hecho de que
lleve escote hace que le diga a su mujer que va medio desnuda. (J?zyk hiszpa?ski dla lektoratów 1971:
315):

E.- Medio desnuda vas, no te creas; porque el escotito…

R. – ¡Ah! ¿Lo encuentras exagerado? No… La moda pícara. Pero si
quieres me pondré una flor aquí en el medio.

 

En cuanto al estereotipo de la imagen del hombre español del
torero, creado en el Romanticismo y consolidado y asumido con la Carmen de
Bizet  (Noya 2002: 57) se aprecia en el
manual (1971: 299) cuando los protagonistas de los diálogos acuden en este caso
a una peluquería en España y la chica le sugiere a su compañero que debe
dejarse las “patillas largas como un
torero”, hecho que podemos asociar a la
afirmación de Núñez Florencio (2001: 279) sobre el español, que “es un híbrido entre toreador y gitano con
patillas de hacha”.

 

 (1971: 267) El toreo precisamente aparece
dentro de la lección dedicada al deporte, donde el interlocutor del diálogo
muestra su interés por acudir a una corrida de toros dando por hecho que es un
acto que no puede perderse dado que se encuentra en España. Su interlocutora
responde: “aunque es un espectáculo algo
cruel, me gustaría verlo por lo pintoresco y tan característico de este país”.

 

El manual inserta el toreo como un deporte, al que se une  el 
fútbol, presentado como una necesidad masculina, pues en palabras del personaje de los diálogos:

E. –
Mire usted, el teatro, el cine, el museo, el arte, todo eso es muy interesante
y me encanta, sobre todo viéndole en compañía de usted, pero soy hombre y
quisiera ver también un encuentro de fútbol y claro está, estando en España,
una corrida de toros.

(1971:
267)

 

El sol del mediodía en España es también mencionado en J?zyk hiszpa?ski dla lektoratów en un
texto dedicado a los turistas ingleses. El buen tiempo posibilita que la gente
se lance a la calle y las playas se llenen (ibídem 1971: 132) aunque a veces el
calor pueda resultar sofocante (ibídem 1971: 244-245).  En otro de los diálogos se dice:

R. – Sería bueno quizás ir a una playa, a Santander, por ejemplo.

E. – Es verdad. No podrás tomar baños de mar, pero podrás tomar
baños de sol y, además, podremos alquilar una lancha y hacer excursiones por el
mar, cuando esté en calma.

R. – Quizás fuera mejor ir a un lugar más tranquilo, en el
interior y no muy lejos de Madrid.

E. – Un sitio de verano próximo a Madrid es el Escorial, pero allí
habrá muchísimos turistas.

(Perlin 1971: 288)

En el manual  (1971: 403) se
realiza una comparativa entre turistas por nacionalidades: inglés, alemán,
yanqui (denomina directamente así al estadounidense) y español, quedando este
último en desventaja, pues según el texto, parece que el turista español solo
sale de España por motivos de salud  y
sin intereses culturales:

Al revés del inglés el español es el turista que tiene menos
capacidad admirativa para las catedrales góticas y para las ruinas. Es también
el turista que compra menos postales y es el que posee menos dinero de todos.
… Realmente el español no tiene naturaleza de turista. (J?zyk hiszpa?ski dla lektoratów 1971: 408)

 

En uno de los diálogos del libro uno de los personajes acaba de
regresar de España “quemado por el sol” lo que potencia aún más la imagen
visual de este estereotipo del sol y playa:

A-    Acabo
de volver de España, donde he pasado unas vacaciones magníficas.

B-   
Se lo ve en la cara, está usted todo quemado del sol. (1971: 167)

 

La canción en este manual posee un cierto tono político, quizá
fruto del contexto histórico en el que fue redactado. En un texto puede leerse:
“el maestro canta muy bien, sobre todo
canciones revolucionarias españolas y soviéticas” (1971: 62) y su hija prefiere las canciones
cubanas con respecto a las mexicanas y españolas:

Una alumna con voz muy bonita canta a veces canciones españolas y
mejicanas, pero prefiere cantar canciones cubanas. Ahora todos cantan mucho
canciones cubanas, porque Cuba es muy popular en Polonia y en el mundo.

              J?zyk
hiszpa?ski dla lektoratów (1971: 62)

El maestro y padre de la niña prefiere las canciones españolas sin
argumentar el motivo, aunque quizá se deba a su origen español:

– ¿Qué cantas, Conchita?

– Una canción cubana, es una canción muy popular.

– Prefiero una canción española.

– ¿Por qué?

– Porque sí. 

J?zyk hiszpa?ski dla
lektoratów (1971: 67)

           

Asimismo en J?zyk hiszpa?ski
dla lektoratów (1971: 231) se transmite esta sensación de ruido y bullicio
que da lugar a la comparación entre Madrid y Varsovia:

Señora. Pero, ¡cuánta gente hay aquí! ¿A
dónde van?

Señor: Unos van a sus
casas, otros a hacer compras, y los más a pasear. El pueblo, encantado con el
buen tiempo se ha lanzado a la calle.

Señorita: Nunca me hubiera imaginado ver
tanta gente en la calle.

 

 

La capital española puede convertirse en un foco de problemas y se repite
continuamente que todos los lugares de la ciudad están llenos:

Señor: Sí, las ciudades
están llenas de gente. Las casas, llenas de inquilinos. Los hoteles, llenos de
huéspedes. Los trenes, llenos de viajeros, los cafés, llenos de consumidores.
Los paseos, llenos de transeúntes. Los espectáculos, llenos de espectadores.
Las playas, llenas de bañistas. Lo que antes no solía ser problema, empieza a
serlo de continuo: encontrar sitio….

(1971: 231)

 

La lectura del diálogo
dibuja a la capital madrileña como una ciudad donde reina la opresión y el
estrés, provocando incluso agobio al lector. Se vuelve a insistir en el ruido
de los taxis y los coches en la lección 52 del manual, así como la multitud en
los autobuses que provocan que se prescinda de ellos: “de autobuses ni hablar; pasan atestados.
Siempre me pregunto cómo cabe tanta gente en ellos” (J?zyk hiszpa?ski dla lektoratów 1971: 245). El caos
parece reinar incluso cuando la protagonista está a punto de ser atropellada: “¡cuidado! Por poco la atropella este
coche. ¡Así lo parta un rayo!, qué susto me ha dado este hombre” (J?zyk hiszpa?ski dla lektoratów 1971: 245).

 

La
visión del mundo hispánico en J?zyk
hiszpa?ski dla lektoratów queda reducida a la visión que se tiene sobre
España desde la perspectiva de un ciudadano polaco, trasladada a los personajes
de los textos y diálogos que llevan a cabo comparativas continuadas entre
España y Polonia, en concreto entre Madrid y Varsovia.

En conclusión, el ejemplo de manual de Oskar Perlin se
elaboró en un contexto histórico y cultural muy diferente al de hoy, pues los
manuales polacos de español se han adaptado a la realidad actual y a los planes
curriculares vigentes. Desde esta perspectiva sería lógico que para el diseño
de los manuales se inserten no solo los contenidos culturales que recomiende el
currículo sino también aquellos contenidos o imágenes positivas –o incluso
atractivas– de los países con mayor proyección internacional para suscitar
interés entre la variada oferta existente. La responsabilidad del docente
estriba en la elección de materiales adecuados en los que se refleje la
realidad del mundo hispano con el fin de evitar el etnocentrismo muchas veces
predominante. En este sentido Bravo-García
(2015: 24), en consonancia con la dimensión ética que asignaba Romero (1996:
395)  al profesor de español para la no
manipulación de sus enseñanzas mediante la ideología, considera que es “tarea del profesor facilitar los materiales que cumplan
los requisitos de: transparencia, pluralidad y veracidad y
filtrar aquellos que deba manejar y no los cumplan”, afirmación con la que me
muestro de acuerdo.

            En definitiva, el respeto y
reconocimiento de la pluralidad del mundo hispanohablante, de las diferentes
culturas y países que lo conforman por parte de los profesionales de la
docencia de ELE y su aplicación tanto a los materiales como a la enseñanza en el
aula, así como el esfuerzo común por una transmisión real de la cultura
hispánica, favorecerá su asimilación por parte de un alumno que se acercará a
esta lejos de la imagen distorsionada que haya podido previamente conformarse
sobre la misma.

 

 

 

1 Ch. Nevado Fuentes, “La enseñanza del español como lengua extranjera en el
siglo XVI: primeras gramáticas publicadas en Europa”. REDEX, 1, Revista de
Educación de Extremadura, nº 1, (2011), p. 24.

2 A. Sánchez Pérez, La enseñanza de idiomas en los últimos cien años. Métodos
y enfoques, (2009), Madrid.

3  M. V. Calvi. Didattica di lingue affini. Spagnolo e
italiano. 1995,
p. 17, Milán, Guerini.

 

4
K. Sabik. La lengua castellana en Polonia en los siglos XVI-XX, p. 105.

5
Íbid, p. 106

6
Makowiecka, G. Conocimiento y atracción de la cultura española en
Polonia. Boletín AEPE, (1975). 12, 85-90.

 

7 2002

8
Sabik, K. La lengua castellana en Polonia en los siglos XVI-XX. Boletín AEPE, 1982, 26, 105-109.